Desdoblarse. Dividir el alma en realidades distintas. Un mundo físico, uno de los sueños, como diría Platón, y ahora, también uno digital. Me cuesta asimilar que haya una extensión de mi personalidad paseando
tranquilamente por ese mundo de circuitos, conexiones y bits. No somos la misma
persona, desde luego que no. Él tiene por amigos a personas que yo ni siquiera
conozco
, posee todas mis virtudes y ninguno de mis defectos, tiene un nombre distinto al mío, es capaz de estar
en varios sitos al mismo tiempo, puede viajar en segundos de una parte del
mundo a otra
, y comprender, gracias a distintas herramientas, todos los idiomas
posibles, entre otras muchas cosas no voy a enumerar.


Sí, yo lo creé. Al principio su vida dependía de mí, ahora creo que es la mía la que depende de él. Creo que podemos llegar a algún tipo de acuerdo, a un pacto del que ambos nos beneficiemos. No sé si estará
dispuesto, yo tampoco. Eso requiere pensar y restringir la libertad de ambos,
sobre todo la suya. Restringir su libertad por mi bien, parece absurdo que
acepte.


Yo, en mi mundo, podré hacer bromas y decir tonterías, pero él, en el suyo, tendrá que medir cada una de sus palabras. Yo podré despreocuparme de la realidad en ciertas ocasiones, ligar, enloquecer..., pero él tendrá que
mantener una actitud comprometida e inquieta con el periodismo, renunciar a la
tentación de expresar estados de ánimo o de flirtear públicamente con nadie.


Él ganará seguidores, suscriptores, karma o estrellitas, pero yo puedo ganar una reputación que me lleve a un puesto de trabajo. Tengo que tenerle mucho respeto a este tipo.

Etiquetas: ucamlab10

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Respuestas a esta discusión

Hace un tiempo me lo estuve planteando: cómo la presencia en el ciberespacio es capaz de modificar a una persona, hasta el punto de conseguir que se convierta en alguien completamente diferente. Porque eso cambia muchas cosas. Cambia el baremo con el que ambos deben ser juzgados (el usuario y su alter ego), así como la respuesta que debe ser adecuada a ambas personalidades del mismo sujeto.

Si alguien te critica y te insulta abiertamente en un bar, lo lógico es que acabéis ofendidos o llegando a las manos. Pero el alter ego es algo muy diferente, por lo que cuando surgen ese tipo de conflictos la respuesta ha de adecuarse al medio en el que se han formulado. Si un troll llega y te insulta lo lógico es ignorarle. Si alguien te critica lo lógico es razonar hasta llegar a un acuerdo, reconocer tu error o intentar rectificar.

Internet no es el mundo real. Sólo es un reflejo. El mundo real no ocurre en diferido, sino de forma inmediata, y el acceso a la información es mucho más complicado. Las reglas en las interacciones sociales de la realidad se formaron con unos preceptos que el ciberespacio rompe. Esa es una de las reglas básicas que los comunicadores digitales deberían comprender. No siempre estás hablando con una persona real, y las reglas cambian. Cuando a la vuelta de la esquina puedes encontrar a un hombre disfrazado de caballo fornicando con un perro mientras grita obscenidades a la cámara, sentirse ofendido por los comentarios de un extraño deja de tener sentido.
Tio, la última frase que has escrito me ha dejado muy desconcertado... ¿cómo pueden pasar esas cosas por tu mente? jaja. Ya en serio, la realidad e Internet son plataformas distintas y, aunque una es reflejo de la otra, requieren una adaptación distinta.

Si en la realidad juntas a más de 10.000 personas para mostrarles como te ries de un anciano, seguramente te crucifiquen, pero si haces un evento en Tuenti donde lo que circula es un vídeo, seguramente te corones.

Adaptación, esa es la palabra. Pero se trata de un ecosistema muy nuevo en el que estamos constantemente experimentando. Las consecuencias a largo plazo de tener una identidad digital las comprobaremos dentro de varios años. Miedo me da de que ese personaje con cara de juego RPG ochentero salga un día de la pantalla a partirme la cara y a sustituirme jeje

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